¿Es el orgasmo exclusivo del Homo sapiens?

¿Es el orgasmo exclusivo del Homo sapiens?

Los arqueólogos y paleontólogos discrepan sobre la posibilidad de que los primates diferentes al humano cuando copulan y eyaculan gocen del mismo modo como disfruta éste. Es decir, se plantean si viven un orgasmo parecido al del hombre y la mujer.

Distracciones del animal durante el coito

El comportamiento de los primates no humanos muestra a veces durante la cúpula una actitud de aparente indiferencia (siguen comiendo, miran a su alrededor, se rascan la piel, juguetean con otros, etc.), lo que no se conjuga con un arrebato sexual provocado por las sensaciones orgásmicas que caracterizan la sexualidad humana.

Los primates (no humanos) no pueden llegar a este arrebato de sensualidad (el orgasmo), por no tener un cerebro desarrollado lo suficiente como para que la experiencia psicológica alcance la primacía sobre el proceso fisiológico.

Necesidad de mayor desarrollo encefálico

La diferencia fundamental está en que la vivencia del orgasmo precisa un desarrollo encefálico superior al de nuestros parientes evolutivos (gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés), por lo que su placer sexual es distinto al de los humanos. En estos primates -al igual que en muchos otros mamíferos- dicho placer responde más al acto de apaciguar reacciones biológicas que implican una alteración genital producida por la química hormonal de las feromonas, no por la búsqueda intencionada de goce que precisa un cerebro más desarrollado como en el hombre y en la mujer.

Cómo dejó la hembra humana de atraer al macho por esa química hormonal? Parece ser que sustituyendo este sistema de atracción por otro específico de las hembras de nuestros días: el desarrollo de rasgos físicos como focos de atracción del hombre; la llamada atracción epigámica o el sexo epigámico.

El sexo epigámico

El término científico de “sexo epigámico” se refiere a la atracción física permanente propia del hombre moderno. Somos epigámicos, es decir, físicamente deseables para el sexo opuesto. Nos atraemos incitados por los rasgos físicos del otro sexo, lo cual supone una gran diferencia morfológica entre el hombre y la mujer, diferencia impulsada –según los paleoantropólogos- por la mujer que la hace promotora de una sexualidad permanente. A la “ovulación oculta” se une la especial sensibilidad de ciertos órganos al estímulo táctil como los pezones, los pechos y otras zonas erógenas. “La denominada “ovulación oculta” de nuestras hembras –opina el profesor Manuel Domínguez-Rodrigo- provocó la aparición de lo que se denomina “sexo infértil” o, lo que es igual, sexo orientado al placer más que a la reproducción”.

Los primates no humanos no pueden vivir el orgasmo como el humano por no disponer de un desarrollo encefálico capaz de enlazar la experiencia psicológica con el proceso fisiológico. Las primeras evidencias de un cerebro organizado como el nuestro se dan con los primeros Homo, es decir, con la aparición del género Homo, hace aproximadamente un millón setecientos mil años, según se cree, con el Homo erguido. En la actualidad, por falta de evidencia física de la anatomía del Homo habilis, no se puede asegurar que dicho proceso hubiera comenzado con éste. Según Manuel Domínguez-Rodrigo, “Con las hembras de Homo erectus se puede pensar que la sensualidad hizo aparición en la evolución humana”.

Los animales sienten placer en la cópula

¿Quiere esto decir que los primates diferentes al humano no sienten placer en el ejercicio de su sexualidad? Los científicos mantienen que ciertamente sienten placer, pero se trata de una sensación no comparable con la que experimenta el humano en el orgasmo. La vivencia orgásmica implica una estrecha conexión entre el cuerpo y la mente; no es, pues, un simple fenómeno genital, sino más bien un fenómeno psicológico más complejo.

Podemos entrar en confusión si no diferenciamos eyaculación y orgasmo. En realidad son dos reacciones fisiológicas, por lo que puede darse una sin el otro. La eyaculación no lleva consigo necesariamente la sensación del orgasmo ni siquiera en la especie humana, como encontramos frecuentes testimonios en la consulta sexológica. Los primates no humanos eyaculan efectivamente y disfrutan en el acto copulatorio, pero este goce no equivale al orgasmo tal como lo vive la especia humana. (Del libro El Placer Sexual. El orgasmo en la mujer y en el hombre (Dr. A. Matesanz)

1 Comment

  1. avatar

    Seguros aue sexo infertil? Ya llegamoos a los 7000 000 000 y contando
    H

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